Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2005.

01/05/2005

Ámbar

Hoy he pasado el día en la casa de campo en la que vive mi hermana.

Me ha sentado bien el aire libre. Pasear, dar una vuelta en bici, leer mientras la hembra de pastor español que tiene mi hermana me lamía con cariño el codo y la brisa me acariciaba la piel,...

Ámbar, que así se llama la perra, es una delicia. Desde que era un cachorrico me tomó aprecio. La veo menos de lo que quisiera, pero siempre me quedaría con ella horas y horas. Sabe cuando me apetece jugar, si estoy de buen humor, si me encuentro haciendo algo importante, si me voy a pasear o a hacer un recado, si quiero estar solo. Sabe también si estoy triste y trata de animarme con su cara compasiva y su presencia callada y leal. Me pregunto qué tipo de relación habría tenido con ella si yo hubiera sido su dueño.

Es una perra de carácter. Obediente, pero capaz de tomar sus propias decisiones. Si intuye que no debe estar en un sitio, no estará aunque se lo mandes. Y generalmente es mejor no insistirle, porque tendrá sus razones.

Ahora está recién pelada y parece otra cosa. Con el pelo un poco más largo parece realmente un perro pastor. Su forma de andar con carácter, su manera de estar siempre observando,... Me fascina esta perra.
01/05/2005 08:16 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

03/05/2005

no tengo ganas

Esta especie de lunes ha despertado sin ganas. Ayer tuve un mal día. Hice muchos nervios durante todo el día y no sabía por donde tirar el cuerpo.

Por la noche me senté al teclado, pero no supe qué escribir. Tampoco hoy tengo ganas de escribir, pero tampoco quiero dejar que el blog se muera de inanición. Supongo que el calor, el ver que existe un mundo fuera y no siempre puedo disfrutarlo, me alteran. Me siento preso de mi propia vida, pero al fin y al cabo muy pocas personas pueden elegir cómo quieren que sea su vida. Quiero decir, que tampoco me siento un ser desafortunado.

En fin, que hoy comienza una nueva semana, y mañana quizá tenga más tranquilidad y más ganas para escribir algo que tenga algún interés. Si no, siempre puedo tirar de artículos viejos y recuperarlos para justificar la existencia de este espacio. Aunque llegará un día en que eso también se acabe como acabó el invierno. Uf, con lo que me ha animado a mí siempre la primavera, ¿Cómo puede ser que me sienta tan apagado? Seamos optimistas, mañana será otro día.
03/05/2005 08:24 Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

04/05/2005

Huevos blancos

Hace unos días, vi como un sobrino de mi hermana se extrañaba al abrir la nevera.

- Mamá, la tía tiene en la nevera huevos marrones

El niño no relacionaba el marrón con los huevos porque en las ilustraciones de sus cuentos infantiles los huevos son blancos.

Yo recuerdo que en mi infancia los huevos eran blancos. Es más, lo raro era que entre una docena te cayera alguno marrón. Ahora no sabría decir cuál fue el último huevo blanco que he visto. Puede que haga años que no veo uno. Sé que es un tema trivial, pero llevaba varias semanas dándole vueltas al tema. ¿Será por los piensos industriales que ahora los huevos no son blancos? Claro, la comida no es lo que era.

Pero me he enterado que no, que el misterio reside en la raza de las gallinas. Por lo visto la raza que se ha impuesto por ser más fácil de criar da los huevos marrones. Una de estas gallinas cuesta a lo sumo 6 €. Por contra, las gallinas ponedoras tradicionales pueden costar varias veces más e incluso tienes que pedirlas ex-profeso. En un mundo industrial que se rige por la relación beneficios-costes, estamos abocados a no volver a comer huevos blancos.

¡Qué nostalgia me da pensar en huevos de color blanco! ¡Cómo olía la cocina de mi madre! ¡Cómo eran las tortillas de mi infancia! ¡Qué bizcochos! Recuerdo que en aquella época una rebanada de margarina era un manjar, y el día que había torrijas era una fiesta. A ver quién le da ahora una rebanada de margarina a un crío. Por eso me emociona que un niño pequeño se extrañe de algo que se ha convertido en habitual sin que nos demos cuenta.

Está bien que no demos por normal aquello que es habitual, nos puede hacer pensar en como hacer mejor las cosas. Yendo a casos concretos, no porque sea habitual debemos ver como normal que los cargos públicos se llenen los bolsillos, o que cada vez que hay puente mueran un montón de personas en la carretera. Eso no es normal.

Pienso en lo bien construido que está el lenguaje: la palabra "habitual" tiene una raíz común con el término "hábito", y la palabra "normal" con el vocablo "norma".
04/05/2005 08:11 Enlace permanente. Hay 5 comentarios.

05/05/2005

...
las mieses no eran el mar
dorado de nuestra infancia
y la brisa no corría
en las faldas de las muchachas.
...
(Angel Petisme. Trae contigo la lluvia)

------------------------------------------------------------

Voy a estar tres días perdido por pueblos de Soria, "donde el tiempo pasa cadencioso y sin pensar". Por lo visto se han inventado una fiesta para justificar un fin de semana de excesos. A la vuelta os cuento.
05/05/2005 16:05 Enlace permanente. Hay 5 comentarios.

09/05/2005

...y al que no le guste el vino es un animal.

Como ya conté en este mismo espacio que ocurriría, he pasado el fin de semana en un pequeño pueblo de Soria. Fui con compañeros de trabajo. En mi trabajo estamos mucha gente joven y, de cuando en cuando, organizamos cosas de este tipo. No hay mucho que se pueda contar. Entendedme, no es que no ocurrieran cosas, es que no se pueden contar. Beber mucho, dormir poco, hacer cosas de las que avergonzarte el lunes con los compañeros.

El sábado, día de campo con caldereta, vino, sol y finalmente visita a una cuadra. Fue una experiencia interesante. Íbamos con la hermana de una compañera de viaje que tiene allí un caballo y que adora ese mundillo. Nos habló de cómo se cuida diariamente un caballo, de lo que siente un caballo cuando se le acaricia, de la nobleza de estos animales,... Finalmente nos permitimos el lujo de dar una vueltecilla sobre uno de estos mansos mamíferos. Fue maravilloso ver la pasión con la que nuestra bellísima guía describía los mimos de un dueño a su animal y viceversa.

Para terminar ese día, vuelta a nuestro pequeño pueblo y vino, y más vino... Os podéis imaginar el resto.

No merece la pena que me extienda más porque seguro que vuestra imaginación puede hacer una composición más exacta y con más detalle de todo lo que allí ocurrió.
09/05/2005 08:49 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

10/05/2005

diez años del golazo de Nayim

Recuerdo que hace diez años salí a la calle compartiendo un sueño con miles de zaragozanos. Con la absurda alegría de haber vivido algo realmente irrepetible. No hay muchas personas que puedan decir que vieron a su equipo ganar un título continental en el último minuto de la prórroga, con un gol imposible desde 50 metros. ¡Qué grandeza tiene el deporte!. Hoy se cumplen 10 años del golazo de Nayim.

No es que yo sea muy futbolero, pero ese día fue mágico. Pocas veces está justificado abrazarte con desconocidos. Ese día ocurrió eso y mucho más. Yo lo viví en las pantallas gigantes del Pabellón Príncipe Felipe. La gente comenzó a correr hacia ningún sitio, a abrazarse,... Seguro que muchas parejas comenzaron su historia tras un beso repentino con la emoción del momento como excusa.

Recuerdo que un profesor que era un poco raspa nos había puesto un examen al día siguiente. Por supuesto eso no fue suficiente para evitar que ese día me acostara a las mil, tras pasar por la plaza España y ver la mayor fiesta colectiva que yo he visto en esta ciudad. Cuentan las crónicas que ese día se agotó la cerveza del Casco Viejo.

Hay equipos que, con dinero, o gracias a la fortuna en la elección de sus fichajes, consiguen juntar alguna vez una plantilla con la calidad de aquella, pero muy pocos lograrán jamás generar una ilusión tan absurdamente maravillosa como aquella. Hace falta para eso que se alineen todos los planetas, y eso no ocurre a menudo.
10/05/2005 16:51 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

11/05/2005

Sobre tertulias, tertulianos y secuoyas

Estuve presente el otro día en una tertulia en la que todo el mundo parecía muy interesado. Era una reunión de gente joven que, para matar el tiempo, empezó a hablar de cualquier tema que surgiera. Como digo, no sólo parecía que a la gente le fuera la vida en ello, sino que además todo el mundo parecía ser una eminencia en cualquier tema. Vamos, filosofía de bar pura y dura.

Lo mismo se nombraba a Ratzinger, que a Zapatero, o a Le Pen como si los tertulianos conocieran la biografía completa y detallada de estos personajes, dando una importancia a sus opiniones como si de verdades absolutas se tratara. Se juzgaban actuaciones, se conocían intereses,...

En el momento más soporífero de esta tertulia, que dejó de interesarme a los cinco minutos de comenzar, un amigo que estaba igual de aburrido que yo, me miró con una expresión que parecía decir: "Cuánta necedad". Pero de pronto se iluminó su cara como si se le hubiera ocurrido el remedio a nuestro aburrimiento. Empezó a intervenir, dándose tono y diciendo profundas frases del estilo de: "Esto es como todo", "Lo de la iglesia (política, fútbol, o lo que tocara) es lo que tiene", "Todo tiene sus pros y sus contras",... Tras cada frase me miraba para asegurarse de que comprendía la broma. Se sonreía discretamente y volvía a simular estar muy entregado a la conversación. Lo sorprendente fue que nadie pensó que mi amigo estuviera ausente de la conversación, como de hecho estaba. Tras una frase de "alto nivel" de alguno de los tertulianos, la respuesta de mi amigo les dejaba reconfortados en su propia necedad.

El punto culminante de la conversación llegó cuando se hablaba de cine. Se empezó a hablar de lo malo que es el cine español, de lo bueno que está Brad Pitt, de que Penélope Cruz tiene el culo gordo y todas esas verdades absolutas (léase con ironía) que nadie se atreverá a poner en duda. Entonces, mi amigo puso cara de preocupación y dijo "Sí, pues dicen que Torrente va a tener una tercera secuoya". No sé si la gente habría bebido mucho, o si en sus adentros se rieron creyendo profundamente en su superioridad intelectual. No hubo ni una risa, ni una corrección, ni nada de nada, la tertulia siguió del modo más natural.

Ni que decir tiene que mi amigo y yo nos tuvimos que salir de la reunión muertos de risa y creyendo que ya habíamos oído todo lo que teníamos que oir. Él se fumó un pitillo mientras se le pasaba el ataque y yo me limité a felicitarle.

Algunos dirán que esto es reirse de la incultura de la gente. No me gustaría que se pensase así. Lo que me da a veces risa y a veces tristeza, es ver el modo de discutir que tenemos sin escuchar, sin darle más importancia al criterio de un verdadero entendido que a cualquiera que se le ocurra opinar.

Entiéndanme, opinar se puede opinar sobre cualquier cosa, yo lo hago siempre que puedo porque soy muy bocazas, pero deberíamos darle a cada opinión el valor que se merece. Si Karlos Arguiñano habla de cocina habrá que pensar que estamos ante alguien que se gana la vida con ello, pero no sé si le daría mucha importancia a su opinión sobre la novela de posguerra en España. En fin, que opinar en una tertulia es sano, dignifica y ayuda a comprender distintos puntos de vista, pero opinar con presunción e ignorancia merece desprecio.
11/05/2005 19:28 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

14/05/2005

¿Por qué no leo libros de autores contemporáneos?

Llevo unos cuantos días pensando en este artículo. Concretamente desde que, el día de la presentación del libro de Antón Castro, José Luis Melero empezó una conversación preguntando "¿Qué es eso de que no lees contemporáneos?". Reconozco que, según como se interprete puede parecer que desprecio a mis coetaneos, o que pienso que no tienen nada que enseñarme. Nada más lejos de la realidad.

Si leo clásicos se debe principalmente a mis complejos como lector. No tengo un criterio razonable para decir qué me gusta en literatura, así que para elegir lo que leo, voy a lo seguro. He leído contemporáneos, y a veces me han gustado, pero otras muchas veces no. En ocasiones, haciendo caso a críticos o amigos que te recomiendan un libro "imprescindible", he leído tostones insufribles. Incluso creo que hay algunos de reciente publicación que se han sobrevalorado por extrañas razones y son considerados obras de arte, cuando en realidad no merecen el tiempo que cuesta leerlos.

Me ocurre incluso con autores o libros que es casi delito decir que te parecen ramplones. Por ejemplo, me pareció insufrible "El lapiz del carpintero" de Rivas. Cuando lo digo delante de ciertas personas me acomplejo por no haber sabido encontrar lo que de artístico debe tener según el parecer de tantos críticos.

Sospecho que muchos de esos libros son tan promocionados que gran parte de su fama no se debe a su calidad real, sino al hecho de que a menudo permitimos a los medios de comunicación decidir qué es lo que nos gusta. ¡Es tan fácil ir por el redil!. Sólo hay que observar con un poco de frialdad que en según que círculos no se puede cuestionar la calidad como cantante de Bisbal. ¿Quién me garantiza que con la literatura no ocurre lo mismo y que lo que quieren hacernos creer que es bueno, no es más que un producto de marketing?. Seguro que no es así siempre pero no puedo evitar, al plantearme la lectura de alguno de estos libros, el prejuicio de que puede ser un libro ramplón que ha alcanzado cierta fama gracias a un premio, a ser publicado por una editorial afin a algún medio de comunicación importante, etc.

Otra razón para evitar las novedades editoriales es el precio. Compro demasiados libros como para poderme permitir el precio que a menudo tienen. Un libro que está bien escrito, es igual de bueno diez ó veinte años después de su primera edición. Que nos corra prisa leerlo se puede deber a un capricho infantil de "tener lo último de...". Todos tenemos esos caprichos, pero no tienen nada que ver con la literatura. Yo no soy coleccionista de libros -afición muy respetable-, los compro con el único fin de leerlos. Así pues, tiro de ediciones de bolsillo, libros de colecciones de kiosko,... Por 10 € te puedes comprar casi cualquier edición de bolsillo de la colección Letras Hispánicas de Cátedra. Si cojo el último éxito de ventas en la lista del Corte Inglés, puede ser que disfrute o no con su lectura. Pero si leo cualquier novela de Galdós tengo casi la certeza de estar leyendo una joya literaria. Lo mismo ocurre con cualquier autor del que se sigan publicando ediciones cuando ya ha pasado de moda, cuando no puede tener ningún amigo editor o crítico ni sus libros generar derechos de autor. ¿Qué interés puede tener una nueva edición de Gracián o Quevedo? Desde luego algo tendrán estos autores cuando 400 años después se siguen pudiendo comprar en las librerías.

Desde luego que he disfrutado con algún contemporáneo. Me gusta leer a Juan Manuel de Prada, García Márquez, Fernando Lalana, Delibes, Bryce Echenique (a ratos),... Incluso tengo en mi lista de pendientes "El Sembrador de Prodigios" de Antón Castro que, para mí es casi un deber leer a no mucho tardar. Y leo estos libros esperando encontrar algo bueno entre sus páginas. Eso sí, no creo que se me ocurra leer "El Código Da Vinci", o el último premio Planeta.

Cambiando un poco el hilo de este artículo me pregunto ¿Por qué llega a clásico un libro o un autor? Lo fácil es pensar que cuando un libro o un escritor es bueno el paso de los años lo convierte en clásico. Pero entonces ¿por qué Delibes o García Márquez son clásicos en vida igual que lo fue Cela? Creo que un libro es clásico cuando tiene la habilidad de ser cambiante. Trataré de explicarme. Me he leído el Quijote 3 veces, y cada vez ha sido diferente. Distintos han sido los sentimientos que he tenido hacia Sancho, que al principio me parecía un botarate, un cateto egoista, pero que la última vez que leí el libro me pareció un ser maravillosamente cerebral y lleno de dignidad. Supongo que es un libro que mientras te entretiene contando la historia de un loco te está hablando de ti mismo y del momento que estás viviendo. Del mismo modo, sospecho que cada clásico es diferente según quién es el lector.

El último libro que me ha maravillado ha sido "Los hermanos Karamazov" de Dostoievsky, del que prometí hace algunos días ya un artículo más extenso, y del que sin duda hablaré algún día. Es también un ejemplo de lo que digo: tú lo vas leyendo y vas deduciendo la lucha entre el bien y el mal sin épica colectiva, sin batallas, tan sólo con nuestra mente y nuestros sentimientos como campo de batalla. El libro te habla acerca de ti. Tú estás en esas páginas.

Por último, si la literatura tiene 5.000 años de historia ¿Por qué ceñirnos a los últimos 20? ¿Podemos tener la certeza de que estos últimos 20 años son los mejores de la literatura? ¿No es eso limitar el disfrute de tan bello arte?

José Luis Melero me argumentaba el hecho de que ningún autor del siglo de Oro me va a explicar la Guerra Civil española, de que sólo los contemporáneos me pueden explicar el tiempo que me ha tocado vivir. Y es cierto, no puedo quitarle la razón. Quizá por eso mantengo todavía a Juan Marsé o Delibes entre mis estanterías y disfruto con las últimas tardes de Teresa o los paseos por el Camino. Pero la naturaleza humana es la misma en el siglo XXI que en el siglo XVI, y eso es lo que realmente me hace disfrutar de Pedro Antonio de Alarcón, Cervantes, Unamuno, o García Márquez, no la ambientación histórica de sus novelas.
14/05/2005 21:35 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

16/05/2005

...

Hoy me ha llegado el informe médico del reconocimiento que me hicieron en marzo.

Comienza así:

"Varón de 28 años de edad. Su constitución se corresponde con el tipo normosómico. Mide 181 cm. de estatura. Pesa 72 kg. Con estos valores se obtiene un Índice de Masa Corporal (IMC) de 21.98 que indica normopeso."

¿Qué quiere decir normosómico? No lo he encontrado en ningún diccionario. A mí me suena a "normal" y con lo poco que me gusta seguir las normas, ya me fastidia ser normosómico. Aunque sospecho que tampoco sería más feliz con otra constitución distinta.

Mi familia dice que me ve arguellado. Me parece una definición más exacta, pero es un término que no usan los médicos. Tampoco sé en cuánto está el rango que me clasifica en normopeso. Probablemente si pesara 80 kg también dirían lo mismo. De hecho, hasta hace dos años pesaba eso y nunca me dijo ningún médico que tuviera sobrepeso. ¿Para qué sirven pues estos datos? Yo no me reconozco en ese párrafo.
16/05/2005 20:07 Enlace permanente. Hay 5 comentarios.

18/05/2005

Londres

Me voy a Londres. De vacaciones. Tengo un matrimonio amigo que vive allí desde hace tiempo. Se fueron buscándose la vida y no les va nada mal. Algún día tengo que contar su historia. Les profeso una sentida admiración por la manera en la que se han planteado la vida.

Con la llegada de Ryanair y los vuelos baratos siempre me estaban diciendo que tenía que ir a pasar unos días. Y la verdad es que me sale más barato ir a Londres que a Madrid.

El otro día mi jefa insinuó que sería bueno que nos fuéramos pillando vacaciones ahora porque en agosto y meses posteriores va a haber muchísimo trabajo. Con este empujón ya no podía hacer otra cosa que decidirme. Así que allí estaré unos días.

Cuando vuelva os cuento mis paseos por la capital del Támesis. Espero ver mucho mercadillo, mucha calle, y presentarle mis respetos a la estatua del almirante Nelson. También me gustaría visitar el 221B de Baker Street. Por internet hay una interesante discusión acerca de su existencia real. Sospecho que va a ser difícil que visite tan famosa dirección.

Os cuento a la vuelta.
18/05/2005 10:40 Enlace permanente. Hay 4 comentarios.

24/05/2005

ya he vuelto.

Estoy ya en Zaragoza pero, como os podéis suponer, se me ha acumulado el trabajo durante estos días. Tanto en casa como en la empresa. Tengo en la cabeza varios artículos pero voy a preferir hacerlos con tiempo y pausadamente.

Quiero contar mis paseos por Londres donde no sólo he hecho turismo de postal sino que también he tenido la suerte de compartir unos momentos preciosos con mis amigos emigrantes.

También quiero hacer un artículo para comentar algunos de los últimos libros leídos: El Sembrador de Prodigios de Antón Castro, Tres sombreros de copa de Mihura, y el prometido Los hermanos Karamazov de Dostoievsky.

Poco a poco iré poniendo al día mis obligaciones y sacaré ratos para darle a la tecla.
24/05/2005 15:30 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

Filosofía de bar de estudiantes.

Son las siete de la tarde en la mesa de un bar de estudiantes. Una chica de 19 años se dispone a dejar a su novio.
Su novio es un cincuentón prematuro, nacido en el año 84 por más señas. Aprendiz de filósofo y estudiante de primer año. Un co.

- qué te pasa, boba, que se te ve tan triste. ¿Estás preocupada por algo?

- No, no es nada, es que...

- Venga cuéntamelo ¿qué te pasa?

- Mira cari, he estado pensando.... ...y... ...no sé... ...cómo te diría yo...

- ¿vas a dejarme?...- pregunta incrédulo y sorprendido

...¡vas a dejarme!...

No hace falta ni siquiera un gesto de su novia para que él comprenda.

- No si es que al final, todas sois iguales.-Sentencia antes de levantarse, apurar su cerveza, picar unos cacahuetes e irse.

Mientras, en la barra, un habitual de las tertulias de estudiantes, experto en silencios, escuchador de vocación, decide probar con la camarera:

- Algún día me decido, espero a que termines tu turno, y te llevo al cine.

- Qué original, eres el cuarto que me dice eso en las tres horas que llevo aquí -responde la camarera con sorna.

En ese momento, nuestro amigo quiere que ocurra algo que desvíe la atención de su pretendida, pero no ocurre, y los dos se sostienen la mirada por tres segundos que se convierten en eternos. Acaba rompiendo el silencio la camarera.

- ¿pero sabes qué?

- ... -silencio de dos segundos más.

- Que a ti voy a dejarte que me lleves al cine.
24/05/2005 08:13 Enlace permanente. Hay 6 comentarios.

27/05/2005

...

Llevo quince días en los que lo único que he publicado con algún interés han sido textos escritos hace años.

Estoy preparando un nuevo viaje. Otra vez a Francia, otra vez solo, otra vez por trabajo. Salgo este domingo. Otro fin de semana que me chafan con un viaje de trabajo. Estos viajes tienen su parte interesante. Conocer personas, costumbres, ducharse sin miedo a manchar el suelo del baño, desayunar sin tener que fregar la taza, dormir sin tener que hacer la cama, tiempo para leer... Pero te sientes a menudo muy solo.

Maletas, tren, hotel, avión, visita, más tren, más hotel, carretera, más hotel, avión, más hotel, más tren, terminar la semana cansado, con ganas de contar lo que he observado pero sin tiempo ni tranquilidad para hacerlo.

Tengo varios artículos en mente, pero este ritmo de vida...

Todos los días cuando me levanto pienso que hoy va a ser el día para hacer esto, o lo otro, o echar un café con tal persona, o disculparme con ese amigo por no haberlo llamado, pero luego llego a casa por la tarde, me pongo a limpiar, a cocinar, a planchar y no me da tiempo de nada, llega la noche, y no me quedan ganas más que de leer o de aburrirme un rato antes de ir a la cama. No me extraña que me haya estado arisco los últimos días.

Como se explica en Chica con falda roja en uno de sus artículos recientes, vivimos deprisa, corremos para llegar a casa, al hotel, a nuestro destino pero no sabemos para qué corremos, porque la mayor parte de las veces cuando llegamos nos aburrimos.
27/05/2005 08:44 Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

Esas extrañas personas que viven en Inglaterra...

151 cartel Baker Street.jpgDe mi viaje a Londres, además de la visita a los sitios turísticos por excelencia, lo que me llevo es la impresión de haber conocido un poco mejor a esos seres extraños que viven en Inglaterra.

El sábado fui con mis amigos, y otra pareja que a la vez son amigos de mis amigos, a comer una "Sunday roast dinner". Se trata de una cena típica de la zona. Pedí un filete de pollo asado con dos huevos fritos, por así llamarlos, ya que los hacen a la plancha. Vi que la gente se los comía con tenedor. Eso es algo que mi religión me prohibe, como os podéis imaginar.

Pregunté a mis compañeros de mesa por aquello de aparentar que soy educado.

- Si me como esto untando con pan y con los dedos directamente, ¿llamaré la atención? ¿estaría mal visto?- pregunté.

Supongo que antes de hacer semejante pregunta pensé en mi escasa preparación en protocolo y en que era mejor quedar como un palurdo delante de mis amigos que ante unos extraños. Cosas que tiene haber sido educado en un país donde la murmuración nos crea unos complejos que no tienen explicación.

La cara de asombro de mis compañeros de mesa evidenciaba su sorpresa por la pregunta.

- Esto es Londres -Respondió mi amiga-. Aquí nadie murmura acerca de los demás, ni se fijan en lo que haces o en como vistes. Al contrario que en España, criticar al vecino no es una de sus aficiones favoritas. Daría lo mismo si te lo metieras por la nariz.

Los ingleses tienen sus rarezas. Si en un parquímetro hay que pagar hasta las 6, aunque aparquen a las 6 y media, ellos pagarán. Si ven una cola en el supermercado con quince personas y otra con dos, se pondrán en la de quince. Como peatones son un desastre. Cruzan por donde les viene bien, de improviso, sin preocuparse de que vengan coches o no. En cambio, como conductores son educadísimos. Si les cedes el paso te harán un gesto de agradecimiento con la mano, si ven un peatón pararán para que pase. Esperarán pacientemente a que el de delante vea que el semáforo se ha puesto verde hace ya 10 segundos.

Mi amigo de Londres lo resume muy bien: "Los ingleses tienen cosas en las que son mejores que nosotros, otras en las que son peores, y otras en las que, simplemente, son diferentes".

Lo que ocurre es que tienen menos complejos que nosotros.

Se regodean de que mientras los españoles hacíamos todo el trabajo de extraer el oro de las Indias, o mejor dicho, esclavizar a los que habían de sacarlo, ellos nos esperaban cerca de la costa española para saquearnos y robarnos. Y lo dicen sin complejos. No es que se enorgullezcan, pero tampoco les acompleja. Todos los pueblos tienen su historia, y ésta no es ni buena ni mala, es la que es y conforma la identidad de un país. Y si nos sentimos orgullosos de nuestros padres, aun con las miserias que puedan tener porque todos las tenemos, ¿por qué no sentirnos orgullosos de nuestra identidad?. Allí vi muchas referencias al hecho de que se van a cumplir 200 años de la batalla de Trafalgar. A mis amigos les recomendé el correspondiente episodio de Galdós, ya que han sido invitados a un cóctel de conmemoración de tan gran hecho. En ese libro se puede entender muy bien cómo somos los españoles. Me temo que aquí no habrá más que un par de actos a los que no acudirá nadie.

Iba a contaros pormenorizadamente mi viaje. Lo mucho que me impresionó la catedral católica de Westminster, o mi visita al 221b de Baker Street, donde lo pasé en grande hablando con el Dr. Watson o probándome la gorra de Sherlock Holmes. Pero he preferido no aburriros con aventuras de turista pueblerino que se hace fotos en las cabinas de teléfono inglesas. En mi viaje tuve la suerte de conocer la zona de todas las maneras posibles. Como turista haciendo fotos y andando sin parar, pero también compartiendo una casa en las afueras de Londres. Conociendo historias de inmigrantes españoles allí, observando la forma de vivir del país sajón. Viendo su televisión, comiendo su comida, hablando con sus camareras,... En fin, un viaje completo y ameno. Y lo mejor de todo, con buenos amigos.
27/05/2005 21:07 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

28/05/2005

Así empieza Tres sombreros de copa...

IM000427.JPGDON ROSARIO. Pase usted, don Dionisio. Aquí, en esta habitación, le hemos puesto el equipaje.

DIONISIO. Pues es una habitación muy mona, don Rosario.

DON ROSARIO. Es la mejor habitación, don Dionisio. Y la más sana. El balcón da al mar. Y la vista es hermosa. (Yendo hacia el balcón)Acérquese. Ahora no se ve bien porque es de noche. Pero, sin embargo, mire usted allí las lucecitas de las farolas del puerto. Hace un efecto muy lindo. Todo el mundo lo dice. ¿Las ve usted?

DIONISIO. No. No veo nada.

DON ROSARIO. Parece usted tonto, don Dionisio.

DIONISIO. ¿Por qué me dice usted eso, caramba?

DON ROSARIO. Porque no ve las lucecitas. Espérese. Voy a abrir el balcón. Así las verá usted mejor.

DIONISIO. No. No, señor. Hace un frío enorme. Déjelo. (Mirando nuevamente)¡Ah! Ahora me parece que veo algo. (Mirando a través de los cristales) ¿Son tres lucecitas que hay a lo lejos?

DON ROSARIO. Sí. ¡Eso!¡Eso!

DIONISIO. ¡Es precioso! Una es roja ¿Verdad?

DON ROSARIO. No. Las tres son blancas. No hay ninguna roja.

DIONISIO. Pues yo creo que una de ellas es roja. La de la izquierda.

DON ROSARIO. No. No puede ser roja. Llevo quince años enseñándoles a todos los huéspedes, desde este balcón, las lucecitas de las farolas del puerto, y nadie me ha dicho nunca que hubiese ninguna roja.

DIONISIO. Pero ¿usted no las ve?

DON ROSARIO. No. Yo no las veo. Yo, a causa de mi vista débil, no las he visto nunca. Esto me lo dejó dicho mi Papá. Al morir mi papá me dijo: "Oye, niño, ven. Desde el balcón de la alcoba rosa se ven tres lucecitas blancas del puerto lejano. Enséñaselas a los huéspedes y se pondrán todos muy contentos..." Y yo siempres se las enseño...

DIONISIO. Pues hay una roja, yo se lo aseguro.

DON ROSARIO. Entonces, desde mañana, les diré a mis huéspedes que se ven tres lucecitas: dos blancas y una roja... Y se pondrán más contentos todavía. ¿Verdad que es una vista encantadora? ¡Pues de día es aún más linda!...

DIONISIO. ¡Claro! De día se verán más lucecitas...

DON ROSARIO. No. De día las apagan.

...

--------------------------------------------------------------------------------

Me gustó este libro. Casi no he leído teatro. Es uno de mis complejos como lector. Sin embargo fui capaz de dejarme fascinar por esta obra de Miguel Mihura.

Mañana me voy de viaje de trabajo. Recorreré la parte este de Francia. Serán cinco o seis días. Supongo que el mundo seguirá girando sin la actualización de este espacio.
28/05/2005 15:14 Enlace permanente. Hay 3 comentarios.

...

(...)

Entonces te gustará mirar todas las estrellas... Todas serán tus amigas. Y luego te voy a hacer un regalo...

Volvió a reir.

-¡Ah!, hombrecito, hombrecito... ¡Me encanta escuchar tu risa!

-Justamente ése será mi regalo...

-------------------------------------------------------------------------

Antoine de Saint Exupéry. El Principito

--------------------------------------------------------------------------

Mi post anterior iba a ser el último antes de mi viaje, pero alguien me ha pedido que haga otro. Y no se lo he podido negar. Por eso he extraído estas líneas de El Principito.
28/05/2005 19:05 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con iCities, 1001 relatos y el I Encuentro Rural de Blogs.]