Blogia

Cide Hamete

Sábado a la noche.

Así termina esta semana rutinaria, esta semana en la que mis obligaciones familiares me impiden el esparcimiento de sábado que tanto me apetece. En cambio estoy aquí, en casa, Escribiendo para matar unos minutos antes de empezar a leer Los Hermanos Karamazov de Dostoievski. Lo único que he leído en mi vida de literatura rusa son unos cuentos infantiles en un libro de la biblioteca Ricardo Magdalena del Antiguo Matadero, cuando contaba cuentos a los niños. Creo que tenían bastante que ver con los cuentos tradicionales españoles en su estructura, y en la personalidad de los personajes. Los reyes eran sabios, los humildes eran héroes, la inteligencia estaba al servicio de la bondad,...

Leer me permite escapar, vivir otras cosas, conocer, ponerme en la piel de otros sufridores, de héroes, de villanos, de mujeres, de seductores, de reyes,... Si no fuera por eso, esta noche de sábado sería realmente absurdo no pasarla durmiendo. ¡Cuánto me alegraría que me llegara hoy una buena noticia!. Una buena noticia siempre es bien recibida pero en una noche como esta más. No sé, puestos a imaginar ¿qué sería una buena noticia? Por ejemplo, una buena noticia sería que mi amada dejase a su novio, que apareciera el pilot verde de Antonio Pérez Morte, que George Bush dimitiera, que hubiera un golpe de estado en el Vaticano, que mi periquito dijera su primera palabra después de tres años formando parte de esta familia,...

---------------------------------------------------------------------------

POETA DE GUARDIA (de Gloria Fuertes)

...¡Otra noche más! ¡qué aburrimiento!
¡Si al menos alguien llamase o llamara o llamaría!
¡La portera!, que si su nieta pare,
y recordase que soy puericultora...
o un borracho de amor con delirium tremendo...

o alguna señorita de aborto provocado
o alguna prostituta con navaja en la ingle
o algún quinqui fugado...
o cualquier conocido que por fin decidiera suicidarse...
o Conferencia Internacional...
(esto sería bomba: pacifista)

O que la radio dijera finalmente:
"¡La guerra de Vietnam ha terminado!"
"el por qué de estar solo ya se sabe"
o "el cancer descubierto"

Y nadie suena, o quema, o hiela o llama
en esta noche,
en la que,
como en casi todas,
soy poeta de guardia.

Ternera con salsa Strogoff // Verne con salsa de almendras.

He pasado media tarde cocinando unos filetes de ternera con salsa de almendras.

El plato es muy sencillo: La ternera se fríe un poco y se echa a una cazuela de barro. Para hacer la salsa se empieza friendo un par de dientes de ajos en un poco de aceite limpio. Se tiran esos ajos y su sabor queda en el aceite. En ese aceite con sabor a ajo se fríe un pequeño coscurro (currusco, punta,...) de pan. En un vaso de batir se juntan unas almendras trituradas previamente en un almirez, un poco de perejil cortado muy fino, agua, y el coscurro que hemos frito. Por último en la sartén se pone un poco de harina para que absorba el aceite que ha quedado tras freir el coscurro. También esa harina se echa en el vaso de batir -una vez que haya absorbido el aceite y tenga un color entre gris y marrón claro-. Se bate con la batidora. Debe quedar bastante líquida la mezcla, ya que luego espesará.

La mezcla batida se vierte sobre la ternera y se le echa unas chorradas de vino rancio para guisar. En su defecto cualquier tinto de mesa sirve, pero es pecado echar un vino de buena calidad por razones evidentes. Se deja a fuego lento, dándole alguna que otra vuelta durante unos minutos hasta que espese un poco y salgan las primeras burbujas. Si se ve que espesa demasiado se puede echar un poco más de vino o de agua, según gustos. Cuando esté un pelín más líquido de lo que lo queremos se apaga y se deja que se vaya enfriando. Mientras se enfría espesará ese poco que queremos para quede a nuestro gusto.

Así he pasado un buen rato, cocinando mientras oía en la radio una tertulia sobre Julio Verne, con motivo del centenario de su muerte. De Julio Verne sólo me he leído Miguel Strogoff. Reconozco que no me atrae mucho el autor francés, pero ciertamente Julio Verne es un gran narrador. Resulta también sorprendente su capacidad para imaginar no sólo cosas verosímiles, sino incluso reales con el tiempo. Curiosamente entre los tertulianos que hablaban de su obra, la mayoría elegían las aventuras del correo Strogoff como su libro favorito de Verne. Y ciertamente es un buen libro en el que el sentido del deber es ensalzado y premiado. El libro está fabulosamente ambientado en los pueblos siberianos y es quizá uno de los pocos libros de Verne donde la técnica y la ciencia no están apenas presentes.

Resulta difícil comprender como fue capaz de ambientar y documentar tan bien sus novelas alguien que era capaz de escribir dos libros al año, tal y como le exigía el contrato con su editor. Aunque Verne no es algo aislado en la historia de la literatura. En similar esfuerzo podemos encontrar a Balzac o a Galdós. ¿tendría ahora éxito un autor que sacara dos libros al año? Es posible que las reglas del mercado no lo consintieran, aunque esto no deja de ser una afirmación hecha sin un criterio fiable. ¡Qué manía la mía de opinar en todo!

Carmen Calvo, mi ministra favorita.

Cada vez que hay un cambio de gobierno en Madrid o en la Aljafería trato de encontrar un ministro, consejero,etc. que por alguna razón me sea interesante seguir. Hasta hace poco en el actual gobierno PSOE me era difícil decir cual era "mi ministro favorito". Con el PP tampoco fue sencillo, porque los primeros cuatro años Esperanza Aguirre lo puso muy fácil, pero los cuatro últimos me costaba decidir si me gustaba más Trillo y su "¡Viva Honduras!" o el propio presidente con sus fenomenales discursos sobre los niños, lo mucho que le gustaban los niños, lo necesarios que son los niños,... sin olvidar esa fenomenal respuesta a un periodista americano. "Estamos trabajando en ello, y hemos dedicado tiempo ayer por la noche y esta mañana a trabajar en ello, exactamente". Una joya de la literatura actual mientras se decidía ir a la guerra.

Como digo, en el gobierno actual de España empiezo a decantarme por la ministra de (¿)Cultura(?). Una mujer que, a la semana de llegar al cargo, ya calculó mal el IVA que podía poner a los libros; después se lució en la preparación del centenario del Quijote, que sinceramente no sé si conseguirá muchos lectores con esos conciertos de rock tan en la línea de la novela. El nombramiento de Rosa Regás como directora de la Biblioteca Nacional también le hizo ganar posiciones para convertirse en mi ministra favorita. Lo de que haya sido "consejera antes que fraila" es casi una gracia ante la que se puede incluso sonreir. Creo que no debió ser una equivocación ni una metedura de pata, sino el intento de hacer una gracia. No tiene la importancia que le han querido dar algunos aprovechando para ponerla en ridículo. Si esta ministra es ridícula no es por sus "gracias" lingüísticas. Pero claro está que en la política española vamos siempre a la anécdota, a aprovechar la mínima oportunidad para mandar a la hoguera al contrario de turno. Cuánto me gustaría que el nombramiento de Rosa Regás o el programa de actos del centenario del Quijote hubieran generado tantos artículos de opinión como este refrán trastocado.

Seguiré con interés las declaraciones y decisiones de esta ministra porque ya digo que es "mi favorita", pero trataré de no dejarme llevar por los comentarios partidistas ni las meadas fuera de tiesto de algunos periodistas.

esos recuerdos...

Todos tenemos recuerdos sin sentido, recuerdos que ya no nos merece la pena atesorar, porque su posesión no nos alimenta, ni nos proporciona bienestar. Estaba pensando en arrojar algunos de esos recuerdos al contenedor y que se los lleven.

Cuando aún quemaban, pensé alguna vez en lanzarlos con fuerza contra alguien, en utilizarlos como bombas arrojadizas; pero hubiera sido un error, porque un recuerdo que se dispara para hacer daño produce nuevas situaciones desagradables que, a su vez, generan nuevos recuerdos que queman en el espíritu.

Sí, lo he decidido voy a tirar a la basura lo que ya no me sirve. Empezaré por esas toallas que ya no uso y que nunca usaré. Tras eso ordenaré las sartenes y me desharé de las más viejas. El espacio que dejan vale más que el papel que me hacen. Seguiré después por los recuerdos inservibles. Tengo que ir haciendo hueco a los nuevos recuerdos que vendrán.

---------------------------------------------------------------------------

BARAJANDO RECUERDOS (Claribel Alegría)

Barajando recuerdos
me encontré con el tuyo.
No dolía.
Lo saqué de su estuche,
sacudí sus raíces
en el viento,
lo puse a contraluz:
Era un cristal pulido
reflejando peces de colores,
una flor sin espinas
que no ardía.
Lo arrojé contra el muro
y sonó la sirena de mi alarma.
¿Quién apagó su lumbre?
¿Quién le quitó su filo
a mi recuerdo-lanza
que yo amaba?

...

Ayer llegué a casa cansado. Me senté en el sofá y comencé a aburrirme. El aburrimiento llenó mi cabeza de pensamientos y preocupaciones. Estiré el brazo hasta la mesa, cogí el libro que allí había y lo abrí. A los dos minutos ya no era capaz de recordar qué asuntos eran los que me preocupaban.

Descubriendo Nunca Jamás.

Ayer fui a ver "Descubriendo Nunca Jamás". Me encantó.

Esta película cuenta una historia interesante. Es asombroso ver el proceso de creación de una obra de arte como Peter Pan, aunque para mí lo más gratificante fue ver cómo el protagonista trata a los niños. Cuando tratamos con niños, una de las cosas que más difícilmente asumimos es que los niños no son gilipollas, simplemente son niños. A los niños se les puede hablar en serio sin perder la simpatía ni la imaginación. De hecho los niños tienen una capacidad asombrosa para asimilar todo lo que les cuentes y para contagiarse del sentimiento que pongas en el momento de contarlo. Todo esto está muy bien reflejado en la película.

"Descubriendo Nunca Jamás" es una película emotiva; algo que no es difícil de conseguir cuando hay niños por el medio, pero además es una película imaginativa, llena de encanto y magnificamente protagonizada.

La verdad es que Johnny Deep me parece un gran actor. Un tipo que podría haber explotado sus encantos con películas para quinceañeras pero que, en cambio, ha hecho cine de verdad. Me gustó mucho en Sleepy Holow y en Ed Wood. Trato de no dejar de ver las películas que estrena. Además intuyo que hay un ser extrañamente especial detrás del actor. Oí una vez una anécdota que no sé qué tendrá de cierto. Decía que cuando Johnny vivió su romance con Winona Rider se hizo un tatuaje en el que decía "Winona forever". Cuando la pasión se extinguió y dejó paso a la indiferencia, quiso quitarse el tatuaje pero, al darse cuenta de la cicatriz que le iba a quedar, decidió borrar sólo la letra "a", dejando "Winon forever" (Borrachín para siempre).

Conchita

Para mí es la mejor tenista que he conocido. Una amiga catalana me lo discute "No olvides que Arantxa ha ganado más Grand Slam". Pero el caso es que, pasado el tiempo desde la retirada de Arantxa, la mejor tenista española sigue siendo Conchita que aún está entre las mejores. Además, durante los últimos años en que coincidieron, Conchita estuvo bastante por encima.

El juego de Conchita era espectacular. No es que yo no haya disfrutado con Arantxa. Era todo pundonor, llegaba a todo. Esa pelota imposible de alcanzar, Arantxa la alcanzaba. Pero Conchita era todo señorío cuando ganaba. Y cuando gana, porque ayer estuvo donde le corresponde llegando a octavos de final (de momento) en el torneo de Indian Wells.

¿Qué le falta pues a Conchita para ser reconocida? Algunos malintencionados dirán que le falta ser catalana. Yo diré únicamente que le falta que se hable de ella. Que se le tenga en consideración. Es curioso como cambia el punto de vista sobre un deportista si se habla bien o mal de él. Ronaldo lleva 12 goles este año. No es un mal número, son los mismos que lleva Riquelme. Teniendo en cuenta que nadie de su equipo termina de estar fino, no es como para decir las cosas que se dicen de Ronaldo. Ya me gustaría a mí que Villa llevara 12 goles. Sin embargo escuchas las opiniones sobre Ronaldo y puedes llegar a pensar que está acabado.

En Zaragoza tenemos un caso especialmente sangrante. La mejor deportista femenina de todos los tiempos es zaragozana. Se llama Sheila Herrero. Tiene más títulos mundiales que Angel Nieto, más copas de Europa que el Real Madrid, y cuatro récords del mundo. Sin embargo fuera de esta región apenas se le conoce. Alguno dirá que su deporte es minoritario. Y yo diré que también era minoritario el golf en España cuando Severiano Ballesteros alcanzó fama.

También recuerdo a Abraham Olano, que ganó un mundial, una Tirreno-Adriático entre otras y obtuvo un gran palmarés en grandes vueltas, pero que vivió toda su vida oyendo decir que él no era como Induráin. Pues no lo era ¿y qué? ¿Por eso fue un fracasado? No lo creo. Simplemente la sociedad ha decidido que no queda más opción que el éxito absoluto o el fracaso. Y es injusto y lamentable.

El deporte forma parte de nuestra cultura, da idea de los límites humanos. Además refleja nuestras miserias y grandezas como personas. Ya tengo ganas de que llegue el próximo Tour de Francia, el próximo mundial de fútbol, las próximas olimpiadas,... y ver al que sufre para superarse. Al que llega a una final imposible, aunque la pierda después.

Tengo un geranio

Tengo un geranio que ha dado flores durante todo el año. Sólo dejó de dar flores en julio y agosto. Cuando en septiembre sacó una flor roja, del tamaño de un puño, me llevé una gran sorpresa y fui la envidia del vecindario. Duró esa flor más de un mes, pero en noviembre sacó dos más. En febrero salió otra más. Con las nevadas se rompió el chito. Rescaté el chito del suelo y lo metí en agua dispuesto a conservarlo hasta poder trasplantarlo a un nuevo tiesto.

La sorpresa llegó cuando una semana después de estar en agua y en el interior de casa volvió a sacar una nueva flor. Yo pensé en un hecho extraordinario. Vinieron a mi cabeza las historias fantásticas que había leído, visto u oído. Recordé el personaje de Amelie que tanto me encandiló, y pensé en lo normal que ella habría visto este hecho. Pensé en Alicia, y lo maravillosa que era mi casa con un chito de geranio que daba flores de interior aun sin estar plantado. Me acordé de la flor del Principito,...

El domingo bajé a comprar sustrato para trasplantarla. "Este chito lo tengo que recuperar" y el dependiente de la floristería se encargó de matar el encanto.

- Tienes que cortar la flor, si no lo haces, cuando la plantes en tierra se deshidratará y no podrá echar raíces.

Hablé con él sobre cómo cuidarla. Sobre mis esperanzas de que se hiciera grande y poder dividirla en dos chitos.

- Cada vez que la cortes, dará menos flores. Si no la cortas, dará flores más pequeñas cada vez hasta que llegue un día en el que no pueda crecer más y se seque. Este año, con tanto frío que ha hecho se ha pasado el tiempo para trasplantar sin que se pueda hacer con seguridad, es mal año para los geranios.

Ese mismo día la trasplanté, corté la flor, la regué, le busqué el mejor sitio de la terraza, pero no pude evitar sentirme inquieto. ¿Lo habré hecho bien? ¿Sobrevivirá? ¿Será ese el mejor sitio de la terraza?

-----------------------------------

Amor, geranio, tu corola roja
Y la raíz que te sostiene oscura,
Tu tierno tallo de jovial cintura
Y el amarillo vértigo de tu hoja

(Otto Raúl González)

Un texto de Azorín.

¿No habéis encontrado nunca en vuestra vida una mujer que os ha hechizado durante un momento y que luego ha desaparecido? Estas mujeres son como estrellas que pasan rápidas en las noches sosegadas del estío. Habréis encontrado una vez, en un balneario, en una estación, en una tienda, en un tranvía, una de esas mujeres cuya vista es como una revelación, como una floración repentina y potente que surge desde el fondo de vuestra alma. Tal vez esta mujer no es hermosa; las que dejan más honda huella en nuestro espíritu no son las que nos deslumbran desde el primer momento...

Vosotros entráis en un vagón del ferrocarril u os sentáis junto al mar en un balneario; después vais mirando a las personas que están junto a vosotros. He aquí una mujer rubia, vestida de negro, en quien vosotros no habéis reparado al sentaros. Examinadla bien: los minutos van pasando; las olas van y vienen mansamente; el tren cruza los campos. Examinadla bien: posad los ojos en su pelo, en su busto, en su boca, en su barbilla redondeada y fina. Y ved cómo vais descubriendo en ella secretas perfecciones, cómo va brotando en vosotros una simpatía recia e indestructible hacia esta desconocida que se ha aparecido momentáneamente en vuestra vida.

Y será sólo un minuto; esta mujer se marchará; quedará en vuestra alma como un tenue reguero de luz y de bondad; sentiréis como una indefinible angustia cuando la veáis alejarse para siempre. ¿Por qué? ¿Qué afinidad había entre esa mujer y vosotros? ¿Cómo vais a razonar vuestra tristeza? No lo sabemos; pero presentimos vagamente, como si bordeáramos un mundo desconocido, que esta mujer tiene algo que no acertamos a explicar, y que al marcharse se ha llevado algo que nos pertenece y que no volveremos a encontrar jamás.

Yo he sentido muchas veces estas tristezas indefinibles; era muchacho; en los veranos iba frecuentemente a la capital de la provincia y me sentaba largas horas en los balnearios, junto al mar. Y yo veía entonces, y he visto luego, algunas de estas mujeres misteriosas, sugestionadoras, que, como el mar azul que se ensancha ante mi vista, me hacía pensar en lo Infinito.

Azorín, Las confesiones de un pequeño filósofo. Capítulo XL

Cine Mola

Me encuentro hoy con la noticia de que el cine Mola va a cerrar el próximo mes de abril. Ahí vi La Casa de los Espíritus entre otras. Una película americana poco atractiva parece ser la última que van a poner en cartel. Hace no mucho cerró el Palafox para reabrir como un complejo de multicines.

Sospecho que, poco a poco, van a ir desapareciendo los pocos cines que quedan, y los van a sustituir esas horribles salas pequeñas que, cuando termina la película te "escupen" a la calle. Las salidas de los cines son indignas. Da la sensación de que te dicen: "Has pagado, has visto, pues ¡hala! ¡a cascarla de aquí!". Además si tras dos horas sentado quieres visitar el retrete para aliviar tu vejiga, tienes que hacer partícipe al acomodador para que te deje salir de la sala por la puerta por la que has entrado. Luego te vigila para ver que no sales a la calle por la puerta principal sino por la de servicio, lo cual es realmente incómodo.

Cierto es que hay en Zaragoza salas que ennoblecen el ir a ver cine. Las incomodísimas salas del cine Buñuel -totalmente inadecuadas para cualquiera que mida más de 1,70 metros-, son las únicas que echan películas de Woody Allen o películas que no se estrenarían en salas más comerciales. Tampoco puedo olvidarme de los Renoir que, aunque no llevan tanto tiempo, son un seguro cuando no sabes qué película ver. Seguro que ahí encuentras una que al menos se deje ver.

Recuerdo con añoranza los carteles del Coliseo Equitativa. Esas joyas hechas a mano para cada película.

Los tiempos cambian, y en algunas cosas a mejor. Pero mientras abren nuevas salas en Puerta Cinegia o en cualquier otro lugar, sólo me queda decir: ¡Larga vida al cine Eliseos!

Carolus Rex Hispanorum

"Carolus Rex Hispanorum" reza la inscripción que hay en el sepulcro de Carlos II, conocido también por El Hechizado.

Terminé hace poco el libro Carolus Rex de Ramón J. Sender. La novela centra su desarrollo en la vida de Carlos II desde poco antes de su matrimonio hasta casi el final de sus días.

Ramón J. Sender no es un narrador implicado en el desarrollo de la novela, al menos aparentemente. No hace juicios de valor sobre el desarrollo de los hechos descritos, ni hace chistes sobre las anécdotas. Los sucesos son en sí lo suficientemente atractivos para que no se pierda la atención de la novela.

Carolus Rex relata una época de la historia de nuestro país vista desde la corte de un rey que todavía era el más poderoso del mundo. Eso sí, en un país a menudo contradictorio como el nuestro , el hombre más poderoso del mundo era pobre, y su economía se mantenía gracias a las limosnas que los pobres daban en las iglesias para tal efecto. Sólo así podía mantener su nivel de vida, hacer caros regalos a los diplomáticos que estaban a su servicio,... Otra cosa eran los nobles que rodeaban al Rey y que, cuando podían se beneficiaban de su incapacidad para tomar decisiones. Era Carlos II una persona con una importante tara mental y, sin embargo el carácter sagrado de su reinado impedía siquiera poner en duda su derecho a ostentar la corona más poderosa del mundo. Así pues, la mayor preocupación de la corte no era Carolus Rex Hispanorum, sino su sucesor. Todo esto derivó en conjuras, apaños e intentos de influir en la decisión de Carlos II a la hora de elegir al futuro rey.

Quizá por cercanía en su lectura, asocio este maravilloso "Carolus Rex" con la "Crónica del Rey Pasmado" de Torrente Ballester. Si este último me hizo reir más, lo cierto es que los dos dejan adivinar el porqué de la afición de los españoles por ciertas discusiones absurdas. Se pueden contar a miles a lo largo de la historia de España. Si la corte de Felipe IV creaba comisiones que investigaran y discutieran si los pecados del Rey acababan siendo pagados por sus súbditos, en la segunda República se discutía si España era "una República de trabajadores" o "una República de trabajadores de todas las clases" lo cual causaba mucha risa en Europa, como describió Josep Pla en "Madrid, el advenimiento de la república". La novela histórica en España sólo puede tomarse con humor para reconocer sin demasiado pesar que somos un pueblo imposible de comprender y con una escasa capacidad para ponernos de acuerdo, incluso en los temas más banales. No hace tanto que hubo protestas por una decisión tan poco trascendente como las matrículas de los coches. Incluso hay quien defiende que se niega la identidad de los pueblos por suprimir la letra de la provincia. Con lo bonitas que son esas pegatinas que dicen "Murcia es un Sol", "Soy de Aragón", o "Tarragona mola" y que pueden aliviar el pesar de los catetos -que los hay en todas partes- por haberse quitado la letra de la provincia en las matrículas de los coches.

Es España un país de miserables y gente noble que ha cambiado poco en su forma de ser y que ha sido descrito muy bien por algunos de nuestros grandes escritores. Porque eso sí que no se puede negar. Grandes dirigentes hemos tenido muy pocos, pero escritores célebres tenemos como para no parar de leer en toda la vida.

No quisiera caer en eso de "En este país ya se sabe", que tan a menudo se oye, mucho después de que Larra criticara estas expresiones de una manera tan fina y elocuente. Así pues, junto a estas míserias de la historia de España cabe leer también los hechos épicos que relata Galdós en sus episodios, quien supo no quedarse ahí y retratar con la misma emoción lo glorioso y lo miserable, lo que nos puede enorgullecer y lo que nos debe avergonzar. Su propia vida fue retrato de esta España cainita. Fue un clásico en vida, reconocido por el público y la crítica y sin embargo al final de su vida se vio en la miseria, impedido por su ceguera y sin apoyo por parte de nadie. Esto no impidió que el día de su muerte se le llorara y el ABC le dedicara su portada. Somos así. No sé si en otros países ocurre, supongo que en todos sitios cuecen habas, pero es que aquí a menudo nos comemos crudas esas habas.

Termina Larra el artículo citado (Titulado En este país) con las siguientes palabras:

"Cumpla cada español con sus deberes de buen patricio, y en vez de alimentar nuestra inacción con la expresión del desaliento: ¡Cosas de España!, contribuya cada cual a las mejoras posibles. Entonces este país dejará de ser tan mal tratado de los extranjeros, a cuyo desprecio nada podemos oponer, si de él les damos nosotros mismos el vergonzoso ejemplo.

Larra murió en el año 1837 y sin embargo sus palabras siguen vigentes lamentablemente. Y es que, en este país, ya se sabe...

-------------------------------------------------------------

Cuando he comenzado este artículo no tenía muy claro si iba a hablar de la novela de Sender, de España como pueblo, o de la novela histórica en España. Temo finalmente no haber hablado de nada de eso con suficiente profundidad. Confío no obstante, en que los lectores que entráis de cuando en cuando a este blog hayáis encontrado al menos ameno este artículo, ya que otra cosa de provecho dudo que saquéis de él.

Religión católica, estructura, bases y lo que dicen los periódicos.

Abro la página web del Heraldo, y me encuentro con la noticia de que el obispo de Bilbao es el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal. Corriendo voy a la página de El Mundo, y encuentro la misma noticia en portada. Lo mismo sucede si visitamos el sitio web de El País.

Por alguna razón a esta hora es la noticia más importante en España. Nos pesa la religión. Cuando se dan noticias relacionadas con la iglesia suelen ser relativas a sus manejos, a sus intrigas, a sus escándalos, a su organización estructural. Nos olvidamos a menudo de las otras iglesias.

Conocí a un misionero que estuvo muchos años en el Brasil. Nos mostró unas diapositivas en las que se veían las manifestaciones de campesinos. "Ese de ahí es el obispo de la zona. El de camiseta amarilla y bermudas marrones".

A pesar del auge de las ONG's, en España la mayor labor social voluntaria la realizan instituciones de inspiración católica como Cáritas o Manos Unidas. No se trata de decir que los católicos son mejores personas, ni peores. Se trata de dejar todo en su justa medida. Pertenecí en otra época a un consejo parroquial en el que el párroco estaba encantado de ser tratado como "el señor cura". Pero también he conocido la otra faceta. Curas críticos con la estructura eclesiástica, partidarios del preservativo, personas entregadas a causas sociales, etc. El otro día me enteré de que en Zaragoza aún quedan curas obreros, sección que yo creía extinguida.

En la Iglesia Católica aún quedan los que se sienten bien "ayudando a los menesterosos", es cierto, ahí tenemos como ejemplo a la concejal de asuntos sociales de Madrid. Pero la forma de dar las noticias, el hecho de que durante años la estructura eclesiástica abusara de su posición de poder, los escándalos económicos del ecónomo de Valladolid, etc. tapan una realidad que no resulta tan atractiva para vender periódicos.

Leí una historia de un cura que en su parroquia escondió a 3 republicanos durante la guerra civil. Resulta curioso pensar que, algunos compañeros de esos fugitivos habrían fusilado a este cura sin pensarlo dos veces.

Mariano Constante -superviviente del campo de concentración de Mathausen- me dijo también que le sorprendía que, siendo que los Nazis persiguieron a los curas católicos con saña durante la II Guerra Mundial, esto no hubiera tenido luego importancia en ningún libro de texto.

Hace poco se publicó un libro de Gumersindo de Estella, confesor de condenados a muerte durante la Guerra Civil. Es un libro lleno de sensibilidad que recoge testimonios de esas personas que tenían el último reducto de compasión y humanidad en este hombre.

Mi santo favorito sigue siendo San Manuel Bueno, Martir. El de la novela de Unamuno. ¿Qué es lo realmente importante de la religión para la sociedad? Que contribuya a hacer buenas personas y buenas labores sociales, si no lo hace, a la sociedad no le sirve para nada la religión.

Ayer supe más.

Ayer conocí más cosas de Dioni, del que había escrito ya por la mañana. Supe detalles sobre su vida, sobre su salida del Paraguay. Supe por qué no quiso contar su historia a los periódicos. Me parece un ser muy especial. Espero volver a tener algún día la oportunidad de hablar con él sobre Ortega, Unamuno, Roa Bastos,...

Se me ocurrió también lo que podría disfrutar escuchando una conversación entre él y Ferrán, un amigo catalán, admirador también de Ortega, y cuya conversación es deliciosa.

Dioni, el paraguayo que vino a trabajar.

Ayer conocí a una de esas personas especiales con las que te encuentras muy de vez en cuando. Un amigo común nos presentó. Se trata de Dionisio, un paraguayo que actualmente reside en Zaragoza.

Dionisio trabaja cuidando a un diplomático ya anciano. De su trabajo dice que es una experiencia humana incomparable, y que cada día aprende algo nuevo. No es fácil encontrar a un hombre haciendo un trabajo como ése.

Dioni fue profesor de los hijos del actual presidente del Paraguay, pero eso no impidió que un día decidiera que tenía que buscarse la vida al otro lado del Atlántico. Nos presentó a tres bellísimas amigas. También latinoamericanas. Una de ellas lleva ya un año entre nosotros, y curiosamente aún no había pisado ningún bar del Casco Viejo. Nos sorprendió eso, pero ellos no terminaban de entender el porqué de nuestra sopresa. ¿Tan raro es no salir de bares durante un año?

Dionisio es una persona culta, licenciada en Filosofía y Psicología, admirador de los pensamientos de Ortega, conocedor de la historia de España, y católico convencido. Es enriquecedor ver nuestros problemas políticos vistos desde el punto de vista de una persona como Dioni. "España tiene un serio problema a medio plazo frente a Europa por no saber qué quiere ser".

Su forma de hablar es educada, como la de casi todos los americanos. Utiliza un vocabulario mucho más amplio que el que estamos acostumbrados a escuchar en un país que cada vez simplifica más su capacidad de expresarse. Recordábamos a Pérez-Reverte cuando dice que en México te atracan a punta de pistola y te dicen "¿Será usted tan amable de darme el dinero que lleve?" Se puede ser un delincuente, pero perder la educación nunca. También me acordaba de aquel campesino que había perdido todo en un terremoto y que decía en medio del dolor y sollozando que "mi casa ha sido engullida por la tierra, me encuentro consternado". Y es que es cierto eso de que cualquier campesino de latinoamérica hablan mejor que la mayoría de profesores universitarios de España.

Se retiró pronto; a eso de las 3 de la mañana.

- ¿Ya te vas? ¡Si es muy pronto!

- Sí, es que mañana trabajo.

- ¿También los domingos te hacen ir a trabajar? -dije compadeciéndolo.

- Claro que sí, piensa que yo vine a España a esto, a trabajar. - Respondió medio sorprendido y medio ofendido por mi absurda compasión.

Dioni querría trabajar en otra cosa, prosperar, pero sabe a qué vino a España, lo asume y trata de que sea una experiencia enriquecedora. Y conseguir experiencias enriquecedoras depende a menudo más de la forma de enfrentarte a tu vida que de las situaciones que la casualidad vaya poniendo en tu camino.

Mi Matrimonio.

Estoy casado conmigo mismo. Pero estoy pasando una mala racha en mi relación y me estoy planteando pedir el divorcio. A lo mejor un consejero matrimonial nos funcionaría, pero yo mismo me niego a ir porque no creo en esas cosas.

La verdad, nuestra relación está convirtiéndose en una monotonía insoportable. Yo me quiero, pero a mi pareja le falta entrega. Yo agradecería que de vez en cuando me acariciara sin motivo, me felicitara cuando una comida me sale especialmente buena,etc. En definitiva, que me tuviera un poco más de estima.

A lo mejor es que pasamos demasiado tiempo juntos. Compartimos todo. A mí nunca me ha importado estar conmigo mismo en cualquier situación. Incluso compartimos el baño, nos duchamos juntos, dormimos siempre juntos... Nunca hemos pasado una noche el uno sin el otro. No sé, yo me cuido bastante, a lo mejor si me abandonara un poquito, me daría cuenta de lo necesario que soy para mí mismo.

La verdad es que los cabreos, la situación que atravesamos como pareja es culpa de los dos. Nos hemos convertido en seres un poco egoístas, siempre pensando en nosotros mismos. Donde más lo noto es en el sexo. Como cualquier pareja hemos tenido encuentros mejores y peores, pero últimamente resulta todo muy rutinario. Parece que no me entrego como siempre, que lo hago por cumplir. Debo reconocer que me molesta. Incluso alguna vez, buscando nuevas sensaciones, me he sido infiel. Y además confieso que disfruto siéndome infiel de vez en cuando. He llegado a meditar el decirle a mi pareja que deberíamos tener relaciones con otras personas. Pero me da miedo lo que pueda pensar. A lo mejor cree que me estoy convirtiendo en un depravado. Aunque me conoce muy bien, y sabe hasta qué punto lo soy.

A veces yo mismo puedo ser encantador conmigo. Hace unos días vine a casa con un regalo. Un libro. La verdad es que casi siempre tengo la extraña habilidad de acertar con los regalos que me apetece recibir. Me parece encantador que tenga esos detalles. Aunque cada vez se prodiga menos en este tipo de atenciones. La verdad es que me quiero, soy una persona muy especial y sé como tratarme, pero a veces la convivencia conmigo es como una pesadilla de la que me gustaría librarme. Por otro lado, me da miedo plantear lo del divorcio. ¿Qué sería de mí, sin mí? ¿Quién me iba a querer? No sé, quizá me encontraría demasiado solo. Cuando me da por pensar eso, acabo perdonándome. Siempre me doy una nueva oportunidad. También es verdad que mi pareja me suele perdonar mis infidelidades, de las que no sé muy bien cómo, pero siempre se entera. Seguro que tengo algún amigo traidor que se lo cuenta.

No sé muy bien qué hacer para salvar mi matrimonio. Lo cierto es que no voy a encontrar alguien como yo, pero también es cierto, que si no me deshago de mí mismo, no voy a ser capaz de aprender a ser yo. Siempre me he sentido un 50% de un todo.

Supongo que no me va a quedar otra que seguir aguantando, tratar de ser amable conmigo mismo,... Eso sí, nos tenemos que replantear qué tipo de relación queremos, porque yo no estoy dispuesto a estar eternamente a la gresca. Igual trato de meter a alguien más, y ser una pareja moderna de esas que son tres, o cuatro. Pero lo que tengo claro es que quieras que no, son muchos años de relación, y tirar por la borda una historia tan bonita como la nuestra no es una decisión fácil. Porque aunque tengamos nuestros altibajos, hemos superado todo juntos, y siempre me he tenido ahí para enfrentarme al mundo. Además sospecho que hay un "algo" que no sé si llamarlo compromiso o cómo llamarlo, que nos une hasta que la muerte nos separe.

-----------------------------------------------

Este texto lo escribí originalmente para el foro de Lectores. Es mi idea recuperar de cuando en cuando alguno de estos textos.

Frío

Hoy Zaragoza estaba triste por la mañana. En mi habitual recorrido por los barrios he visto la fuente de la Plaza Roma helada. No era lo único helado. El espíritu de la gente que caminaba parecía congelado también.

También me ha dejado helado el saber que a una pareja de Jaca le impiden adoptar a un niño ucraniano porque tiene más de ocho años. La Cruz Roja les ha dado un certificado de idoneidad. El niño está en Kiev, en un orfanato. El niño quiere una familia, aquí hay una familia que quiere a ese niño. No lo pueden adoptar. Si consiguieran traerlo a España ¿Sería ese niño un inmigrante ilegal?. Como digo, helado me he quedado al pensarlo.

Enlace a la noticia en Heraldo

Menos mal que he entrado en el blog de Antón Castro y me ha vuelto a ocurrir que alguien me confunda con el propietario del blog. Si alguien ve en mis escritos algo que esté a la altura de Antón, es como para que yo me sienta orgulloso. Parece que he entrado un poco en calor con eso.

Un texto sobre el Quijote

En su diario del campo de concentración de Barcarés, Francia (16 de julio de 1939), Eulalio Ferrer dice.

"No sólo leo a Don Quijote, lo veo. Me parece un ser de carne y hueso. En cada rostro que contemplo, en cada gesto que observo hay partes de él. La fuerza descriptiva penetra el ambiente y lo vuelve quijotesco. No estamos en el siglo XVII; estamos en el siglo XX. Es un libro que se adapta al tiempo, que corre con el tiempo. Don Quijote puede retratar una época, pero la trasciende y cobra vida en cada época. El tiempo es un multiplicador de sus resonancias. Cervantes quiso hacer famoso a Don Quijote como una ofrenda a Dulcinea. Y su deseo se ha cumplido: no hay un lugar en el mundo donde no se conozcan sus hazañas. Secreto maravilloso de un relato que conjuga la expresión popular con la pintura imborrable de sus personajes. Cervantes es un escritor del pueblo. Y su obra es un canto a la libertad, una denuncia de las injusticias sociales. No hay lo tuyo y lo mío, sino lo nuestro. Para ser caballero no se necesita ser rico. Las causas de Don Quijote son n obles y desinteresadas. El pueblo es cuna de hidalguía. Hay momentos en que las arenas de esta playa se transforman en las llanuras de la Mancha y veo cabalgando a Don Quijote y Sancho, como si fueran personajes reales. Los toco, los oigo, están con nosotros... Cervantes los creó para ser inmortales. !Ay, qué alivio leer el Quijote! Leerle en un campo de concentración, como minutero de la hora humana, como descubriendo de los ideales que justifican la locura del genio para convocar el gobierno de la razón".

-----------------------------------------------------------------------
Museo iconográfico del Quijote hecho con donaciones de Don Eulalio
-----------------------------------------------------------------------

Estaría bien que en el cuarto centenario del Quijote no se pierda la esencia de lo que realmente representa. Que no se quede en espectáculos más o menos populacheros.

Temas de conversación

Es fascinante ver lo poco que importan ya algunos temas a la gente normal. La gente de a pie que se levanta temprano para ir a trabajar prefiere discutir de fútbol, del tiempo, de la Duquesa de Alba y su hija que de cosas serias. Supongo no queremos darnos mal por nada. Si al menos la belleza estuviera entre nuestros temas de debate y le diéramos importancia, pero no, ni eso, ni temas que nos puedan preocupar demasiado.

Unos días después de haber oído a Maragall hablar de un 3% de noséqué que noséquién se había embolsado, nadie quiere hablar del tema. Aburre. De hecho ni el propio Maragall quiere hablar de ello. ¿Será que tiene cosas que callar también? ¿Será que quiere buscar temas más interesantes?

Es preocupante, todo el mundo sabe, intuye, sospecha, pero nadie se quiere dar mal. Son cosas que se nos escapan. Al menos esa es nuestra justificación moral. Nos manifestaremos la próxima vez que a nuestro equipo le pite mal un árbitro. Eso sí que es preocupante porque -dicen- se juega con la ilusión de una afición. Y no es mentira, pero hay cosas más preocupantes. O quizá no.

¿Tú quieres un show? ¡Nosotros tenemos un show!

Esa fue la tarjeta de presentación de Los Toreros Muertos. Una tarjeta que podría definir muy bien la forma de hacer las cosas de Pablo Carbonell. Empezaron prometiendo un show, y no se limitaron a organizar una simple corrida de toros, con primeras figuras, sino que, como si de un "más difícil todavía" se tratara, organizaron esa corrida con Toreros Muertos. Antonio Bienvenida con una tirita en la herida, y Manolete con una mano en el boquete.

El humor de Carbonell roza a menudo el mal gusto y la perversión, pero eleva la ordinariez al grado de arte. Mezcla situaciones diarias -a menudo muy duras- con grandes historias.

Recuerdo una entrevista en Radio Zaragoza. Le llamaron a su casa porque esa tarde actuaba en la capital del cierzo. "Me pilláis recién levantado. Estaba preparándome unos huevos fritos y una longaniza frita para desayunar. Esta no es manera de recibir visitas, estoy sin duchar y huelo fatal". Sospecho que es un tipo cuya sola presencia genera anécdotas divertidísimas. Recuerdo también una actuación en televisión con Raimundo Amador en la que a dueto se disponían a cantar "Qué gustito pa mis orejas" cuya letra es del fantástico Pablo. El presentador en una maravillosa torpeza preguntó algo así como que en qué se había inspirado. Pablo, que suele ser directo y hablar de la realidad con una naturalidad casi soez, le dijo sorprendido que se trataba de "una comida de coño a su novia en toda regla". La cara de sorpresa de Raimundo Amador fue indescriptible. Llevaba meses promocionando esa canción y de repente comprendía lo que estaba cantando.

Soy el último mono de la nasa, el que limpia la galaxia.
Quiero cantar o ser modelo, cualquier cosa por salir del pueblo.

En el cine también tiene una carrera que, cuando menos, resulta curiosa. No es que sea un gran actor, ni falta que le hace. Sin embargo su particular forma de hacer las cosas le hace idóneo para algunos papeles. Me gustó "Obra maestra", que además nos proporcionó el cameo más divertido que Luis Alegre haya hecho nunca. Pero sin duda, la película en la que mejor queda reflejada su forma de entender el arte es "Atún y Chocolate", en la que es director, guionista y protagonista. No es una película técnicamente perfecta, ni mucho menos, pero se deja ver. Utiliza un humor sórdido, a veces de forma extrema, y está llena de detalles divertidos como el cartel del Colegio Público Javier Krahe. Como todas las grandes historias tiene muchas lecturas. La mía -que no tiene por que coincidir con la de nadie más- es la de una película sobre la ternura. Eso sí, la ternura según Pablo Carbonell. Porque la ternura no consiste en el absurdo cruce de sonrisas entre Julia Roberts y Hugh Grant en Nothing Hill. También se podría hablar de una película sobre la miseria de Barbate, o sobre un tipo que se busca la vida como puede. O la de un miserable feliz, o la de un enamorado sin recursos. Su pelea con la vida y su triunfo continuo sobre la miseria resulta francamente bello.

Nunca será reconocido como un gran artista, ni se le pondrá esa horrible etiqueta de "imprescindible" pero, una vez más, ni falta que le hace.

Filosofía de café, periódico y algo más...

Martes, bar de barrio, 6.45 AM. Tres filósofas de bar, compañeras de trabajo, cajeras de supermercado para más datos, desayunan antes de fichar. Tienen la costumbre de desayunar juntas desde hace tres años.

Café con leche, cortado y café con leche corto de leche y que esté fría; no sé si piden el café de acuerdo a sus preferencias o simplemente por no perder la castiza costumbre de que, en una sola vez, no se pidan dos cafés iguales. Normalmente toman tres o cuatro churros cada una, pero ahora han reducido el consumo de bollería por aquello de que presienten el verano, y ya se sabe.

Casi no hablan. Una hojea el periódico y de vez en cuando, con la boca llena señala un titular. Las demás asienten y sonríen si viene al caso.

Pero hoy algo altera el curso normal del desayuno: entra un chico nuevo. Bien vestido, alto, joven, elegante en sus movimientos, con toda la pinta de dirigirse a su primer día de trabajo. Las tres filósofas le miran entrar, sentarse, levantar la mano discretamente para llamar a la camarera, pedirse un cortado con cruasán. Giran simultáneamente sus cabezas para mirarse, no dicen nada, las tres comprenden que sus compañeras piensan lo mismo. Vuelven a girarse para mirar al nuevo. Estos giros de cabeza son simultáneos, silenciosos, contundentes, nada disimulados.

Se acerca la hora de fichar. Una, la que leía el periódico, dice "a ver qué tal se da hoy el día". Las demás asienten y sonríen. No lo dicen, pero lo piensan, "a ver si el nuevo tiene su descanso a la misma hora que nosotras".

Se levantan y paga la filósofa a la que, por riguroso turno, le toca.

-Cóbrate, anda.

-Tres con cinco. -le dice la camarera.

-Está mejorando mucho este bar.

-Comprendo lo que me dices. Incluso estoy pensando en subir los precios.