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Cide Hamete

Periodismo de verano. Ponerse en forma, bares de Zaragoza e Hijos de Carod

Me encanta la radio en agosto. Sin noticias, casi sin posibilidad de tertulia de actualidad, con los políticos de vacaciones, el ingenio toma la palabra. En agosto se pueden escuchar interesantísimos programas de cocina, cine clásico, libros, humor no político,... En agosto podemos distinguir perfectamente a los profesionales que tienen inventiva de los que no. Escuché el otro día un interesante programa que comparaba las distintas técnicas existentes para ponerse en forma. Tai-Chi, Yoga, Método Pilates, Footing, etc. Diseccionaba cada una de ellas y explicaba qué aporta cada una. No hay tiempo el resto del año para hacer a mitad de tarde un programa sobre esto.

Algo parecido ocurre con los periódicos. Los domingos, por tradición familiar entre otras cosas, leo el Heraldo. Los meses de agosto, la serie de viñetas de Cano son impagables. Recuerdo el año de "La Monja Pintora" que nos recreó con una serie de viñetas tronchantes. Este año: "Los consejos de Don Quijote". Sensacional Cano.

Hoy leo también un interesante artículo sobre bares de Zaragoza que han cimentado su prestigio en alguna particularidad como celebrar exposiciones, ser centro de reunión de gente peculiar, o cualquier otra cosa. Estos bares, según cuenta el artículo, están abocados a convertirse en tugurios modernos que sirvan cubatas en cadena y estén alejados de lo que han sido. A mí, como amante de los libros que he leído de Galdós, el cierre que más pena me da es el de Casa Lac, donde el genial escritor canario confeccionó su episodio nacional Zaragoza, y que aún conservaba en su tablón de anuncios recortes de prensa de la época que así lo atestiguaban. Por otro lado la historia moderna de Zaragoza es la historia de cafeterías y bares que desaparecen. El Ambos Mundos, donde se reunía la intelectualidad de la época desapareció hace muchas décadas, el Plata cerró con una especie de luto público y lamentos por la renuncia de la ciudad a mantener parte de su historia. La sala En Bruto perdió su sentido ahogada por el hecho de que la gente sólo está dispuesta a ir a conciertos donde estén acompañados por al menos dos mil personas. Cuenta también como han superado la amenaza de cierre bares como La Campana de los Perdidos.

Por último, me sorprendo leyendo un pequeño espacio dedicado a una noticia que, probablemente no habría tenido repercusión en enero. Un padre y su hijo han sido multados por insultar a unos Mossos de Esquadra llamándoles "hijos de Carod". Y me parece bien. No se puede perder la elegancia ni para insultar, así que ante tal exabrupto, justa es la multa. Incluso sería partidario yo de una indemnización al policía que seguramente volvió a casa cabizbajo y herido en su dignidad. No sé yo si soportaría que en mi trabajo alguien me llamara "hijo de Carod". ¡Qué desconsideración!
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4 comentarios

Tana -

Sobre la desaparición de Casa Lac, curiosamente, leí hace poco un artículo en un blog. Era un artículo atrasado, pero es que he aprovechado la ausencia de algunos para intentar ponerme al día ;) Creo que estaba en Zaragoza en blanco. Qué me decís del París-Galerie? Ese café tampoco es reciente, no?
Me encanta el Gran Café Zaragoza!! :)

Martin del convento -

apa apa apa... no es porn nada... pero que quiere decir cuando alguien es la leche...?

como decia mi aguela... perdon por la ignorancia...
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kelkian@hotmail.com -

Es una pena que se vayan perdiendo los bares emblemáticos de Zaragoza. De los ilustres antiguos no queda ni uno. Los nuevos se visten con decoración envejecida para darles sabor añejo británico, irlandes, alemán o modernista. Afortunadamente tenemos algún reducto auténtico como el Babel, Bonanza, Praga o Bacharach. El Azul de la calle Almagro o El Rincón del Crápula resisten el paso del tiempo. El reciente Gran Café Zaragoza de la calle Alfonso (antigua joyería Aladrén) está ganando enteros para convertirse en un café de los de toda la vida. La vida se renueva...

Bo Peep -

Me ha encantado el nombre de se bar que citas: Ambos Mundos. Es genial.
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